Carmen Casa de Cocidos, un cocido madrileño suave, con buen producto y bien desgrasado. Croquetas de cocido espectaculares. Mejillones en escabeche Top.

CARMEN CASA DE COCIDOS, OS CUENTO LA HISTORIA DE MADRID CON UN COCIDO

Un día, te cruzas con un vecino en el ascensor que no habías visto nunca y te dice que lleva viviendo en tu bloque más de 10 años. Otro día, con una tiendas de bombillas, tornillos… ¡Vamos, una ferretería! que está a la vuelta de la esquina y que jamás viste.

Quizá os haya pasado algo similar, ¿verdad? Confieso que soy algo despistada con ese tipo de cosas… Y eso que soy bastante gata, siempre estoy explorando nuevos sitios, buscando cosas que hacer y probando platos originales que mostraros. Esta vez tenía ganas de un plato de mi tierra, así que nada como como el cocido madrileño de Carmen Casa de Cocidos, suave, sin grasa y calentito.

Carmen Casa de Cocidos, sirve un cocido madrileño suave, es decir, nada pesado. El restaurante es un sitio familiar, con servicio atento y muy acogedor que está ubicado en la Calle Ibiza 40, muy cerca del Retiro. Está decorado manteniendo lo que al parecer había sido ese local toda la vida ¡una ferretería, justo de lo que os hablaba al inicio! ¿Sincronicidades?

Allí donde se halla un cocido, está mi patria.
Miguel de Unamuno

 

COCIDO MADRILEÑO DE CARMEN

Se llama así porque lo hace Carmen, te sonará de Santiago y Carmen de Taberna Pedraza, ¡unos crack! Es famoso por ser suave, ligero y con poca de grasa, ¡la sopa es brutal! ¡Y las croquetas del aperitivo, son un espectáculo!

HISTORIA DE MADRID

Resulta que cuando propuse ir a ese restaurante, un amigo, un loco de esos a los que les gusta la historia, me preguntó: “¿Niña, pero tú conoces bien Madrid…?”

Aunque soy de las que aman Madrid, para ser sincera no sabía qué responder ¡vaya preguntita…! Así que en vez de abrir Wikipedia para leer y leer, pedimos un Cabify (si no lo conocéis, no sé a qué esperáis) y en cuestión de 10 minutos estábamos en la Calle Bailén.

Aún no sabía muy bien qué hacíamos allí y a unos 50 metros, bajando por la Cuesta de la Vega y bordeando la Catedral de la Almudena, vimos los restos de una muralla musulmana del siglo IX. Pues sí, Madrid o mejor dicho Magrit (cómo así lo denominaron), tiene sus raíces en lo que entonces fue una pequeña fortaleza, que servía para proteger Toledo.

Os dije que más pronto que tarde habría un tema/ sorpresa cultural, ¿verdad? ¡Aquí está! Y continuará… ¿Os apuntáis?

Dos siglos después, las tropas de Alfonso VI rodearon aquella fortificación. No era la primera vez que los cristianos intentaron su reconquista. Sin embargo, en esta ocasión, la pericia de un soldado que escaló en sigilo la muralla y cambió la bandera por la del Rey cristiano, logró que la suerte cambiara y la fortaleza se rindió.

¿Sabéis que a aquel valiente por dicha hazaña le apodaron “gato”?

Nadie sabe al 100% si ocurrió de esa manera o quizá fuera sólo una historia. A mi lo de escalar… no sé, no sé, en cambio, me encanta ser gato o mejor dicho ¡gata! ¡miau!

Allí mismo, vimos la imagen de la Virgen de la Almudena (Patrona de Madrid), de la que se dice que fue encontrada un 9 de Noviembre de 1085.

Al salir de la catedral, con gusa de media mañana, no quedaba otra que tomar un VERMÚ con sifón, ¡todo un clásico!

Nuestra ruta continuó acompañados de un sol espléndido y en apenas 5 minutos llegamos a la calle Segovia 21, donde vimos en perfecto estado de conservación, el primer escudo de Madrid con su Oso y su Madroño.

Lo que más me sorprendió y reconozco que me gustó, fue saber que en realidad es más probable que originariamente fuera una Osa y no un Oso. Fábula o no, es cierto que Madrid tiene en su escudo las 7 estrellas de la constelación de la Osa Mayor, así que me quedo con esa idea, me parece más bonita.

Nuestra siguiente parada fue la Plaza de la Villa, a donde llegamos callejeando por Conde y Cordón. Esas calles peatonales angostas y típicas de ciudades tan antiguas como ésta, ¡me encantan!

Esta plaza albergó el primer Ayuntamiento de Madrid, sin embargo el edificio desde donde se comenzó a operar en 1346, ya no se conserva (Iglesia de San Salvador).

Como el hambre ya no era una opción y yo ya solo pensaba en el cocido madrileño, pusimos fin a nuestro paseo en lo que en su día fueron los arrabales de Madrid. Entonces estaban protegidos por una pequeña muralla, cuya salida hacia levante estaba jalonada por un gran sol… ¡Sí! ¡Exacto! Por eso ahora es la Puerta del Sol y como buena “guiri”, me hice una foto, ¿sabes dónde? ¿fácil verdad?

Recuerda una cosa, la próxima vez que te cruces con un vecino, encuentres una tienda maravillosa, tengas un amigo historiador loco o vivas en un lugar que no conozcas... Haz 4 cosas > saluda, entra, escucha y pasea. ¡La vida es deliciosa cuando miras alrededor!

Datos de Interés del Restaurante Carmen Casa de Cocidos:

 

CARMEN CASA DE COCIDOS, OS CUENTO LA HISTORIA DE MADRID CON UN COCIDO
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