Cerca del Recinto Ferial Ifema, el restaurante Orgaz, se ha convertido en mi opción favorita. Escribir sobre mi experiencia gastronómica allí, ha sido muy sencillo, pues es uno de los TOP de mi listado. Este restaurante es de los que se come bien, se disfruta y al pagar, no te llevas las manos a la cabeza. Si tus pies caen por la zona del Ifema, ya tienes restaurante dónde ir, ¡no te lo pierdas!
¿Qué esperas de un restaurante japonés? que esté rico, que esté bien de precio y que el ambiente sea agradable ¿verdad? Bueno, pues Inari es todo eso y más, si quiero salir por el Barrio de Salamanca de cena con mis amigas o con mi pareja, sin gastar un dineral, la elección para mí está clara. A un restaurante japonés en el Barrio de Salamanca, se le debe exigir una buena cocina, pues para japos de andar por casa, me cambio de barrio. Además, un precio acorde con su calidad, pero sin que sea insufrible. Y por supuesto, un ambiente cómodo, que te permita hablar con tu gente, que no estés pegada a la mesa de al lado, etc. En una palabra, Inari es un sitio que se nota que está bien pensando, así que Nacho, ¡enhorabuena, volveré!
Hace poco conocí Ikigai, un restaurante japonés al estilo Izakaya en el mismísimo centro de Madrid. La cocina japonesa lleva mucho tiempo arraigada en nuestra ciudad, pero son pocos los lugares donde sientes que estás probando la auténtica cocina japonesa. En Madrid, principalmente en el centro, puedes encontrar un restaurante japonés en cada esquina, pero hoy intentaré decirte por qué Ikigai debe ser tu opción. Soy una auténtica fan de la cocina japonesa y señoras y señores, ¡no todo vale! Quien hace buen Ramen, se dedicará al Ramen y quien hace Omakase, hará un buen Omakase... ¿quieres saber qué hace Ikigai?
Hablar de Casa Tere en Pozuelo de Alarcón, era sinónimo de restaurante familiar y de buena cocina de toda la vida. Sin embargo, como tantos lugares emblemáticos, sufrió un bajón que le llevó a ganarse una fama regulera en cuanto a precios. Los nuevos dueños y su actual gestión, han sabido respetar el espíritu clásico que llevó a Casa Tere a ser un referente de la zona y le han dado un toque actual, que dará mucho que hablar.
Estoy convencida de que te gusta conocer restaurantes donde no tengas que elegir entre platos indescifrables e ingredientes dignos de ser buscados en la Wikipedia. Taberna de Castellana es lo que te ofrece, una carta pura, sencilla y directa. Cuando lees el nombre de Taberna de Castellana te esperas, Gambas al Ajillo, Rabo de Toro, Croquetas de Jamón, Lomo de Merluza y Arroz con Leche. Platos de toda la vida que están hechos con buen género, un local cómodo y un servicio agradable, ¿verdad? Y entonces, ¿qué más quieres? pues como yo siempre quiero más, un día me dijeron: "pásate el jueves y prueba nuestro cocido madrileño"... y fue una gran sorpresa. ¿Quieres ver su carta?.
¡Que vienen los de Santander! Vienen pegando fuerte con 4 restaurantes MUY TOP, liderados por Paco Quirós. ¿Aún no los conoces? Son Cañadío, La Maruca, La Bien Aparecida y La Primera. Soy muy fan de estos restaurantes, de su equipo, de este señor y de su mujer, lo confieso. Ojo, no por ello voy a exagerar en mi post, todo lo contrario, voy a confesar una debilidad que tengo con su cocina. Llevaba tiempo queriendo hacer este post y me estaba retrasando porque me faltaba probar La Bien Aparecida, cosas de la vida, mi pareja me preparó un cumple sorpresa allí.
Seguro que has oído hablar de este restaurante mil veces, lleva más de 40 años perteneciendo al Grupo Gastronómico San Francisco. Es un referente en El Pardo, de los de ir a tomar el aperitivo con solecito, comer después de un paseo o bien de los de celebrar, ¡qué me gusta a mi celebrar! ¿Y por qué lo saco a relucir? ¡Porque se tiene que lucir! El Restaurante San Francisco ha renovado sus instalaciones. Como sabes, está ubicado el Monte de El Pardo, a cinco minutos de Madrid desde el Arco de Triunfo de Moncloa (ojo sin atasco). ¿Te vienes?
Cuando hablamos de gastronomía, ¡Galicia suena fuerte! #galiciacalidade. En el Restaurante Gallego, tienes eso mismo, nada más y nada menos, un bocado de su mar, una mirada a su tierra y cómo no, un sorbito de su emblemático vino. Este restaurante gallego no es pretencioso, no hay sabores enmascarados y no hay recetas inverosímiles. En cambio hay un buen producto, una carta sincera, un trato amable y una cuenta final por pagar que no te hace fruncir el ceño (sabes que no me gusta que me salgan esas arruguitas del demonio).

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