El tajine de pollo y verduras es un guiso tradicional marroquí cocinado lentamente en un recipiente cónico llamado tajine, donde el pollo se mezcla con verduras como zanahorias, calabacín y patatas, junto con especias típicas como cúrcuma, jengibre, comino y ras el hanout. La cocción lenta permite que los sabores se integren profundamente, dando como resultado un plato aromático y jugoso.
Tiene su origen en el Magreb, especialmente en Marruecos, donde ha sido utilizado durante siglos por las comunidades bereberes. Su nombre proviene del recipiente de barro con tapa cónica en el que se cocina, un método tradicional que permite conservar humedad y realzar sabores en climas áridos. Con el tiempo, el tajine se convirtió en un símbolo de la cocina marroquí y del norte de África.
El tajine de pollo y verduras
Índice de Contenidos
Para elaborar un tajine de pollo y verduras, se doran primero los trozos de pollo con cebolla y ajo, luego se añaden las especias (como cúrcuma, jengibre, comino o ras el hanout), sal y aceite. Después se incorporan las verduras cortadas —zanahorias, patatas, calabacín u otras— y, si se desea, frutas secas como ciruelas. Todo se cocina a fuego lento dentro del tajine (o en una olla si no se tiene) con un poco de agua o caldo hasta que el pollo quede tierno y las verduras suaves, permitiendo que los sabores se mezclen y se concentren.
Aporta proteína magra del pollo, una buena cantidad de vitaminas, minerales y fibra provenientes de las verduras, y energía saludable gracias al uso moderado de aceite de oliva. Además, las especias añaden compuestos antioxidantes, mientras que, si incluye frutas secas, suma carbohidratos naturales y micronutrientes como hierro y potasio. Es un plato equilibrado, nutritivo y relativamente bajo en grasas saturadas.
Receta de tajine de pollo
Esta receta ha sido elaborada con Ahmed en Dunes & Desert, una empresa de aventura ubicada en una exuberante oasis de 10 hectáreas en el desierto de Agafay, que se descubre al planificar un itinerario por Marrakech. Es un refugio tranquilo donde los visitantes pueden desconectar y disfrutar de la naturaleza a solo unos 40 minutos de Marrakech, lo ideal es alojarse en la ciudad y luego contratar un transfer y tour.
Su oferta gastronómica es igualmente evocadora: para el almuerzo sirven platos tradicionales marroquíes bajo carpas beréberes o sombra de palmeras, con tajines cocinados a fuego lento, cuscús, ensaladas de temporada, pan casero y té de menta. Por la noche, el oasis se transforma para cenas mágicas bajo las estrellas, con iluminación tenue, tiendas tradicionales y un menú auténtico que incluye tajines, cuscús, postres tradicionales y pan casero, todo ello acompañado de té de menta y una atmósfera íntima.
Ingredientes para 2 personas
- 1/2 cucharadita jengibre, cúrcuma, pimentón, pimienta y perejil
- 1 poco de sal
- 2-3 cucharadas de aceite de oliva
- 4 piezas de pollo sin piel
- 2 cucharadas de aceitunas sin hueso
- 1 patata pelada
- 1 calabacín y 1 zanahoria sin la parte central
- 1 tomate
- 1 cebolla pelada
- 1 nabo pelado
- 2 dientes de ajo pelado
Elaboración de tajine de pollo
- Hacer una base de cebolla, todas las especias, sal y ajo.
- Colocar el pollo y añadir aceite de oliva.
- Cubrir con todas las hortalizas.
- Cocinar 1 hora a fuego bajo.
- Añadir tomate y aceitunas.
- Dar amor con limón encurtido, cocinar 30 min más y listo.
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Trucos y consejos
- Dorar primero el pollo y las especias: sellarlo unos minutos con cebolla, ajo y las especias potenciará los aromas y dará un sabor más profundo al guiso.
- Colocar las verduras en capas: las más duras (zanahoria, patata) abajo y las más blandas arriba; así se cocinan de forma uniforme sin deshacerse.
- Usar muy poca agua: el tajine cocina con vapor y humedad natural; añadir solo un chorrito evita que el plato quede aguado y ayuda a concentrar los sabores.
- Cocinar a fuego muy lento: la clave del tajine es la paciencia; una cocción suave y prolongada hace que el pollo quede tierno y las especias se integren perfectamente.
El tajine de pollo y verduras es un plato marroquí lleno de sabor y tradición que combina proteínas magras, verduras nutritivas y especias aromáticas en una cocción lenta que potencia todos los aromas. Su preparación, sencilla pero cuidadosa, permite disfrutar de una comida equilibrada, reconfortante y auténticamente mediterránea, ideal para compartir y experimentar la riqueza de la cocina del norte de África.





