Las torrijas son una receta tradicional de la cocina española, especialmente durante la Semana Santa. Se elaboran con rebanadas de pan (normalmente del día anterior) que se empapan en leche, a veces aromatizada con canela, azúcar o limón, o en vino, luego se rebozan en huevo y se fríen. Finalmente, se endulzan con azúcar, miel o almíbar, dando como resultado un postre jugoso por dentro y ligeramente crujiente por fuera.
Su origen se remonta a la antigüedad, con referencias ya en la época del Imperio Romano, donde se preparaban recetas similares para aprovechar el pan duro. En España aparecen documentadas desde la Edad Media, y se popularizaron especialmente como alimento energético y económico para personas convalecientes o mujeres tras el parto. Con el tiempo, se asociaron a la Semana Santa por su sencillez y el uso de ingredientes básicos permitidos durante la Cuaresma, convirtiéndose en un dulce típico de estas fechas.
Las torrijas
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La receta de torrijas se elabora de forma tradicional, remojando rebanadas de pan en leche aromatizada (con azúcar, canela y limón), pasándolas después por huevo batido y friéndolas en aceite hasta que queden doradas; finalmente, se escurren y se endulzan con azúcar, canela o miel antes de servir.
Son un dulce energético, ya que aportan principalmente hidratos de carbono (del pan y el azúcar) y grasas (por la fritura), además de algo de proteínas procedentes del huevo y la leche. También contienen pequeñas cantidades de vitaminas y minerales, pero su alto contenido calórico y de azúcares hace que se consideren un alimento para consumo ocasional, especialmente durante la Semana Santa.
Receta tradicional de torrijas
Esta receta ha sido elaborada en La Pastelería Formentor es una pastelería artesanal fundada en 1956 por una familia mallorquina y ubicada en el barrio de Salamanca de Madrid. Es muy reconocida por mantener una elaboración tradicional con materias primas de alta calidad, destacando especialmente sus ensaimadas y otros dulces clásicos. Su tienda principal se encuentra en la calle de Hermosilla, 81, aunque también cuenta con otro local en la calle de Santa Engracia, 62, consolidándose como una referencia de la repostería tradicional en la ciudad.
Las torrijas son uno de sus productos más famosos, especialmente durante la Semana Santa, y han sido reconocidas como unas de las mejores de Madrid gracias a su elaboración cuidada, jugosa y llena de sabor. Detrás de este éxito está el chef pastelero David Cristóbal, quien combina técnicas tradicionales con un toque innovador, utilizando ingredientes de calidad y procesos como la infusión de leche aromatizada o el uso de pan brioche artesanal, logrando torrijas tanto clásicas como versiones más creativas.
Ingredientes para 20 unidades
- 20 rebanadas de pan para torrijas
- 1 l de leche
- 100 g de azúcar
- 1 rama de canela
- 1 l de aceite de oliva
- 2 huevos
- Azúcar para rebozar
- Canela en polov para rebozar
- Piel de limón
Elaboración de la receta tradicional de torrijas
- Calentar la leche con el azúcar, la canela en rama y la piel de limón (sin la parte blanca).
- Cuando empiece a hervir, retirar del fuego, tapar y dejar enfriar.
- Empapar las rebanadas de pan con la leche templada y dejar en remojo durante toda la noche en el frigo.
- Pasar las rebanadas por el huevo.
- Freír en abundante aceite de oliva bien caliente hasta que estén doradas por ambos lados.
- Escurrir sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
- Dar amor con azúcar y canela.
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Trucos y consejos
- Utilizar pan del día anterior o ligeramente seco para que absorba mejor la leche sin deshacerse.
- Infusionar la leche con canela, cáscara de limón y azúcar para aportar más aroma y sabor.
- Dejar empapar bien el pan en la leche antes de rebozar para conseguir una textura jugosa por dentro.
- Freír en aceite caliente pero no excesivamente fuerte para que se doren por fuera sin quemarse y queden bien cocidas por dentro.
Las torrijas son un postre tradicional sencillo pero muy resultón, que combina ingredientes básicos con una técnica fácil para lograr un resultado jugoso, aromático y reconfortante. Su elaboración permite aprovechar el pan sobrante y, al mismo tiempo, disfrutar de un dulce típico muy arraigado en la cultura gastronómica española, especialmente en la Semana Santa.





